LO QUE NUNCA DEBE HACER QUIEN NO PUEDA PAGAR UNA HIPOTECA (1)

En caso de que se trate de la vivienda habitual, el ciudadano que no puede pagar la hipoteca dispone de cierta protección frente al embargo del sueldo.  El derecho a la vivienda está protegido por la Constitución, así pues, deber una hipoteca no es lo mismo que deber un préstamo para consumo.

Si en la subasta el valor por el que se adjudica el inmueble no cubre la deuda hipotecaria, entonces existe un límite inembargable para el cliente que no ha podido pagar. Normalmente la cantidad que no puede tocarse es de unos 1100 euros, que puede aumentar a 1300 en caso de tener hijos a cargo (datos orientativos).

Sin embargo, si una persona que no puede pagar se dirige al banco con buena fe y entrega las llaves de la vivienda, se puede encontrar con una desagradable sorpresa. En este caso, el banco argumentará que la persona ya tiene dónde vivir (normalmente se muda a casa de un pariente) y, por tanto, la vivienda ha dejado de ser habitual. Por tanto, la entidad bancaria puede embargarle mucho más allá de los límites con los que están protegidos sus ingresos en caso de vivienda habitual.

Por tanto, lo que NUNCA DEBE HACER es entregar las llaves de la vivienda a la entidad y abandonarla. Si lo hace, perderá todas las garantías que tiene sobre el embargo de sus ingresos futuros.

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